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Concurso: Las socias ganadoras son: Clr. CAROLINA JULIA CONSONNI y Clr. NANCY VERONICA AVILA
Agradecemos a todas y todos los participantes y felicitamos su trabajo.
A continuación les presentamos las gacetillas elegidas:

DESARROLLO PERSONAL Y COUNSELING

por Clr. Carolina Julia Consonni

Por medio de las siguientes líneas me gustaría contarles algo. Les voy a hablar sobre el desarrollo personal que podemos obtener a través de un proceso de Counseling.

Desarrollo personal, un tema que quizás parece muy obvio de que se trata, a la vez confuso, posiblemente algo dado y fácil, como si fuera que se va dando por sí mismo con el correr de los años, y al mismo tiempo difícil de lograr.

Surgen probablemente varias dudas. ¿Qué será? ¿Para qué sirve? ¿Cómo? ¿Qué tengo que hacer?

Les  propongo que desandemos lo conocido, lo preconcebido, nos pongamos a jugar con lo desconocido, desarmemos el rompecabezas y lo volvamos a armar. Así, al finalizar esta lectura, puedan llevarse lo que les quería contar.

El desarrollo personal es un proceso de cambio. No, no hace falta que cambies completamente quien sos, no hay reglas o listados de lo que se debe o no se debe cambiar, mucho menos de lo que se tiene o no se tiene que ser, no existen aquí los “esto está bien y esto está mal¨. Nadie te va a decir quién y cómo deberías ser, pensar o sentir. No hay generalidades. Solo la singularidad de cada persona que atraviesa este camino.

Los Counselors te acompañamos para que lo vayas descubriendo vos y para que los “deberías” que recién te mencioné se transformen en “soy”, “pienso” y “siento”.

Durante tal proceso se trabaja junto con el consultante para que este último pueda rever lo ya conocido de sí mismo, lo que sabe “de taquito”, aquello que parece que siempre funciona y paradójicamente muchas veces no lo hace. Para así encontrar nuevas ideas, miradas, formas de pensar y de pensarse, sentimientos descubiertos por primera vez, aprender sobre sí mismos, revisar su sistema de creencias y reacomodarlo, verse desde un nuevo lugar, ver sus vínculos con los demás desde nuevos ángulos.

Esto nos lleva a tener una distinta actitud frente a diferentes situaciones, tanto de la vida cotidiana como de nuestra existencia global. Nos acercamos a ser lo que somos, dejando atrás, con el tiempo que nos demande  a cada uno, lo que ya no somos, o no queremos ser, lo que ya no nos da resultado, lo que creíamos y supuestamente debíamos ser.

Pasamos así a darnos cuenta que somos siendo y en cambio constante, un cambio para nuestro propio bienestar, el cual vamos actualizando. Cambios, que a sus vez, siempre podemos volver a cambiar.

Es así entonces como una persona mejora su calidad de vida en distintas áreas; como ser en lo social, lo vincular, lo laboral y profesional, lo que en resumidas cuentas es lo personal. Favoreciendo de esta manera la realización de sus deseos y proyectos. Los verdaderos, los nuevos, los que se habían quedado en pausa, aquellos que jamás se nos habían ocurrido fueran propios.

¿Es fácil este proceso? No, no les voy a mentir y hablarles de algo mágico. Puede ser difícil, incluso por momentos doloroso, podemos sentir que perdimos la brújula, nos vamos desconociendo para conocernos de nuevo. Pero no lo hacemos solos. Los Counselors estamos para acompañar.

¿Debo remover toda mi vida, todo mi pasado? No, no debes nada. No hace falta remover y excavar todo. Y acordate siempre que es a tu tiempo, hasta “ahí”, hasta donde puedas y en el momento que puedas, no hay apuro, no hay meta obligatoria a donde llegar.

Ya llegando al final lo voy a resumir comparando al proceso de desarrollo personal con algo que de seguro todos los que están leyendo alguna vez ya hicieron: Revisar y acomodar la ropa en el placar. ¿A que ya lo han hecho? ¿Sí? ¿No?

Probemos, acá se los dejo:

El proceso de desarrollo personal es como cuando revisamos el placar pero lo hacemos con toda nuestra persona. Con toda nuestra totalidad.

“¿Qué es con lo que me quiero quedar? ¿Para qué tengo esto guardado hace tanto tiempo? ¿Lo voy a volver usar? Esto ya no es mi talle. Esto me encanta, ¡me lo quedo! Si lo coso un poco, y lo hago a mi nueva medida, está para volver a usar. Esto no me acuerdo ni que es ni de donde lo saqué. ¿Para qué lo habré guardado? Lo usé un montón y me servía pero ya no. Jamás me lo puse. ¿Qué hago? ¡Lo tiro! O podría probármelo y ver si me gusta. Esto no es mío, ¿a quién le pertenecerá? Creo que lo tomé prestado de otra persona.”

La idea es que en el placar solo quede lo que sentimos como propio, sea de nuestro talle y nos haga sentir cómodos.

No importa la cantidad de prendas de vestir, no se trata de si son muchas o pocas, pero que con todas podamos ir tanto a un casamiento como a jugar al tenis, al trabajo, de vacaciones, a un recital, al banco o a tomar algo con un amigo y nos sintamos bien y de acuerdo con nosotros mismos, siempre sintamos que somos quienes somos. Los de hoy. Los de ahora. Los de este preciso momento.

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EL COUNSELING, UNA RELACIÓN DE AYUDA DESDE DONDE COMPRENDER Y SUPERAR EL SUFRIMIENTO

por Clr. Nancy Verónica Ávila

El espacio de encuentro que brinda la disciplina del Counseling, es un lugar privilegiado para comprender en profundidad las luchas esforzadas que llevamos a cabo las personas en nuestro interior, buscando aminorar el sufrimiento y alcanzar un mayor bienestar.

Podemos ver, por ejemplo, que existe una parte de nosotros que quisiera que ciertas cosas permanecieran siempre igual, porque las hemos percibido valiosas, útiles, placenteras o porque han sido una conquista producto del esfuerzo y están allí para recordarnos que las hemos merecido; otras, quizás fueron simplemente un regalo del destino del cual hemos llegado a sentirnos dueños y señores. De alguna manera, incluso inadvertida, llegamos a considerar que ciertos “bienes” de los que gozamos son permanentes, ya sea una relación, un afecto, un status, un trabajo, una esbelta silueta, una buena salud, y tantos otros. O tal vez se trate de ciertas creencias o estructuras a partir de las cuales interpretamos la realidad u organizamos nuestra experiencia, incluso la imagen que tenemos de nosotros mismos. En todos y cada uno de estos casos nos resistimos, en definitiva, a admitir su futilidad y su condición provisoria, con la misma obcecada pretensión de quien se propone detener el viento.

Sufrimos cada vez que oponemos resistencia al movimiento y al devenir del cual somos parte y no podemos escapar. Sufrimos por el temor de “perder” aquello a lo que hemos dado una valiosa significación. En el fondo, no confiamos en la sabiduría que dirige la gran sinfonía universal y más aún, desconocemos la propia sabiduría con la que contamos para este viaje apasionante e incierto al que hemos sido lanzados.

El proceso de Counseling nos ayuda a identificar aquellos patrones rígidos desde los cuales estamos funcionando y no nos permite abrir la mirada hacia un espacio más amplio. Allí, las cosas a las cuales tanto nos aferramos, podrán reubicarse y adoptar nuevos significados. Necesitamos soltarlas, que no es lo mismo que perderlas. En realidad, las perdemos cuando no reconocemos su cualidad de movimiento, es en ese momento que dejan de proporcionarnos gozo y empiezan a “hacernos sufrir”.

En cada crisis que nos toque atravesar, podemos identificar algo de este juego donde somos desafiados a dejar ir algo que valoramos de una manera en especial, para abrirnos a recibir lo nuevo: otra etapa de la vida, una forma más saludable de vincularnos, una imagen más realista de nosotros mismos, un modo de ser y estar en el mundo que sea más satisfactorio para nosotros y para los demás.

En ningún caso significa que habitaremos un jardín de rosas y dejaremos de sentir dolor. Las contingencias de la vida que lo provocan son parte del juego que fuimos convocados a jugar. No podemos evitar el dolor, necesitamos abrirnos a un paradigma dentro del cual integrarlo, alojarlo, hacerlo parte, darle un significado y un sentido que oriente nuestra vida y nuestras acciones. Lo que sí podemos hacer es aminorar y evitar el sufrimiento, en la medida en que logremos aceptar lo transitorio y lo perecedero y descubramos, tanto en nosotros mismos como en la gran sinfonía universal, la fuerza de una sabiduría que lo atraviesa todo empujándonos hacia una mayor plenitud. Esta sabiduría está a nuestro servicio y el proceso de Counseling nos ayudará a reconocerla. De su mano aprenderemos tanto a soltar para dejar de sufrir, como a confiar y abrirnos a nuevas experiencias, cada vez más enriquecedoras.