Si bien el miedo es natural, no podemos naturalizar vivir en pánico, ya que la intensidad de esta emoción puede llegar a inhabilitarnos para vivir.

El miedo es una emoción natural que heredamos del reino animal, una respuesta válida ante las diferentes situaciones de riesgo que vivimos a diario. El miedo es necesario para preparar nuestro organismo para luchar o escapar de amenazas o situaciones de peligro. Ahora, si bien el miedo es natural, no podemos naturalizar vivir en pánico, ya que la intensidad de esta emoción puede llegar a inhabilitarnos para vivir.

Hoy no necesitamos huir ante un león o un animal peligroso como debía hacer el hombre primitivo, pero seguimos enfrentándonos a un mundo que tiene otros peligros. Ante determinadas situaciones, el miedo sigue siendo nuestro mejor aliado para evitar un riesgo.

El miedo siempre tiene un componente imaginario, siempre tememos a algo que está en nuestra mente antes de concretarse. Pero las sensaciones del temor son reales para nosotros, las vivimos, las experimentamos. Por eso, cuando una amenaza tiene un asidero real decimos que esta emoción es adaptativa al ambiente que nos rodea y cuando la amenaza es sólo imaginaria, decimos que es desadaptativa, dado que el cuerpo se prepara para una situación que solo existe en la mente de la persona, en su imaginación, en este último caso es donde sobreviene el sufrimiento psicofísico.

BUSCAR AYUDA

Por medio del counseling se realiza un proceso en el que el consultante puede explorarse y él mismo encontrar sus mejores recursos para solucionar sus conflictos y emociones que lo aquejan. Pero mejor aún, el counseling actúa preventivamente, mediante diversos modos de promover el autoconocimiento, y la autoaceptación, favorece el despliegue de la potencialidad de cada persona generando mejores condiciones personales para enfrentar las situaciones amenazantes, los riesgos y peligros que propone la vida.

¿Qué podemos hacer para enfrentar los miedos en el día a día?

  • Aceptarlos como una reacción normal, como a cualquier otra emoción.
  •  Identifícalos, saber más acerca de ellos, su origen, su historia.
  • Reflexionar sobre ellos, imaginar qué pasaría si tus fantasías se concretaran.
  • Vivir el presente, sin preocuparse por lo que aún no sucede.
  • Si tus miedos se refieren a algo que deseas hacer, entonces ¡a hacerlo! A veces hay que atreverse y confiar en uno mismo.
 Textos: Revista Nosotros. Fuente: Asociación Argentina de Counselors.